Nuestro viaje hacia lo desconocido comenzó con nuestra visita al Castillo de Santa Ana de Roquetas de Mar, una fortificación del siglo XVII, que durante años sirvió de refugio a los escasos habitantes con que contaba el municipio en aquella época y que residían en su mayoría en la zona del Puerto.

A continuación, nos dirigimos al Acuario donde pudimos disfrutar de la compañía de diversas especies marinas, incluso pudimos tocar algunas de ellas.

Además, aprendimos su forma de vida, sus costumbres alimenticias y las relaciones entre los mismos.

Por último, estuvimos en el centro comercial Gran Plaza donde pasamos un rato muy ameno.